Páginas

PANZA Y ALCOHOL

En este artículo se aborda científicamente todo lo relacionado con la panza o "llantas". Con esto quiero demostrar lo que he venido diciendo a las chicas: la panza de cerveza es muy difícil de eliminar o reducir. Leerán acerca de los riesgos y lo que muestra otro estudio sobre ejercicios y panza de guaro (alcohol). De acuerdo al slogan de mi website: Aquí no encontrarás disparates.

Varios años atrás un par de estudios (Colegio Oficial de Médicos de Asturias y Universidad de California) concluyeron que la cerveza, en sí misma, no es la causante de la aparición de exceso de grasa en la barriga. Eso causó gran alborozo, pero esos estudios se hicieron con muestras y territorios limitados, que en términos estadísticos no son la última palabra.
Finalmente un estudio ha confirmado por primera vez que los hombres y las mujeres que beben alcohol de forma continuada sufren en mayor medida obesidad abdominal, relacionada con el aumento de la mortalidad en adultos. El efecto del alcohol en la grasa acumulada es mayor en el caso de la cerveza que en el del vino, aunque ambos tienen un marcado efecto sobre esta adiposidad.
El Estudio Prospectivo Europeo sobre cáncer y nutrición (EPIC) revela que el consumo de alcohol de forma continuada a lo largo de la vida en hombres y mujeres produce obesidad abdominal con aumento del perímetro de la cintura. Además, en los hombres provoca obesidad general con aumento del Índice de Masa Corporal (IMC), según se hace eco la agencia SINC.
El trabajo, realizado en el transcurso de 9 años y publicado en el European Journal of Clinical Nutrition, contempla una muestra de 258,177 individuos de edades comprendidas entre 25 y 70 años procedentes de 9 países europeos (Francia, Italia, Grecia, Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Inglaterra y España). Y es el único estudio realizado hasta la fecha que analiza el consumo de alcohol en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas y examina el papel de la exposición durante mucho tiempo al alcohol en la obesidad abdominal y general. La mayoría de estudios se basan en el consumo reciente de alcohol durante un periodo corto de tiempo.
La cerveza tiene 45 kcal/100ml, es decir, un vaso doble tiene 90 kcal, esto es menos del 3.6% de las calorías que un hombre necesita consumir a lo largo del día y un 4.5% para las mujeres y si es sin alcohol, las calorías se reducen hasta 17. El origen, por tanto, de la barriga cervecera se encuentra en el alcohol de la misma. Es decir, el consumo de alcohol reduce la cantidad de grasa utilizada por el cuerpo para obtener energía y también baja los niveles de azúcar en la sangre, haciendo que tu cuerpo almacene exceso de calorías. Este exceso de calorías  originadas por las bebidas alcohólicas y almacenadas por el cuerpo, se acumulan en los depósitos de grasa localizados en el abdomen y hace que el abdomen se hinche, formando la denominada “panza cervecera”.

¿Cerveza o Vino?

Los investigadores analizaron también el efecto específico de determinados tipos de bebidas alcohólicas, entre ellas la cerveza y el vino. Si bien el efecto del alcohol sobre la obesidad abdominal se explica en gran medida por el consumo de alcohol a lo largo de la vida, el consumo de cerveza tiene más influencia que el de vino, aunque ambos tienen un marcado efecto sobre la aparición y acumulación de esta grasa.
Por su parte, los hombres que consumen más cerveza presentan un exceso de riesgo del 75% de obesidad abdominal, mientras que los elevados consumidores de vino exceden del riesgo un 25%. En las categorías altas de consumo de cerveza y vino, el exceso de riesgo para la cerveza es casi el doble que para el vino en las mujeres. Así, los hombres que consumen tres o más vasos diarios de cerveza incrementan un 50% su riesgo de padecer obesidad abdominal mientras que los que consumen uno o dos lo incrementan un 15%. Sin embargo, las mujeres que beben uno o dos vasos diarios a lo largo de la vida tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar obesidad abdominal que las que no llegan a consumir medio vaso. Las que consumen tres o más vasos diarios duplican su riesgo.Con respecto al vino, las mujeres que toman tres o más vasos tienen un riesgo incrementado en un 60% de tener sobrepeso abdominal que las que no llegan a beber medio vaso. En varones, el aumento de riesgo en las categorías de alto consumo de vino es el 28%. ¡Qué diferencias! ¡Ojo chicas!

PELIGROS

Lucir una barriga prominente puede tener consecuencias indeseadas. Según un estudio de la Academia Americana de Neurología, tener obesidad abdominal al cumplir los 40 años triplica el riesgo de sufrir demencia a partir de los 70. 
A esto se suma que Miriam A. Bredella, experta en radiología del Hospital General de Massachusetts (EE UU), ha demostrado que las llamadas "llantas" o “curva de la felicidad” se acompañan de una reducción en la densidad mineral de los huesos y un aumento del riesgo de padecer osteoporosis. 
Además, la grasa acumulada en torno a la cintura prácticamente duplica el riesgo de padecer asma, de acuerdo con un estudio noruego presentado el año pasado en el Congreso Anual de la Sociedad Respiratoria Europea. 
Por otro lado, científicos de la Academia Americana de Neurología han demostrado también que, entre los 20 y los 55 años, la obesidad abdominal incrementa el riesgo de sufrir migrañas y jaquecas. 
Y otro estudio europeo basado en datos de 500,000 pacientes concluía que tener un radio cintura-cadera mayor a 0.85 se asocia a un riesgo hasta un 52% más alto de sufrir cáncer colorrectal. 
La acumulación de grasa en el abdomen es la más perjudicial para la salud ya que incrementa el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipercolesterolemia, etc. Les recuerdo el artículo sobre los Morfotipos Femeninos para considerar el de más alto riesgo.
En resumidas cuentas, todo indica que no hay peor grasa que la que se acumula alrededor de la barriga. Los expertos lo atribuyen a que, normalmente, se trata de grasa visceral acumulada en torno a los órganos del abdomen y que, por lo tanto, resulta mucho más dañina que la que se deposita bajo la piel (grasa subcutánea).

¿FUNCIONAN LOS EJERCICIOS PARA PANZA CERVECERA?

No, excepto que se complemente con una dieta equilibrada. Según un nuevo estudio de la Universidad del País Vasco (UPV), la grasa abdominal de los adolescentes está relacionado con el porcentaje de grasa que ingieren en la dieta, independientemente de la cantidad de ejercicio físico que realicen.
“Hasta ahora se pensaba que aun teniendo una dieta desequilibrada, si hacías mucho ejercicio físico lo compensabas de alguna manera” explica Idoia Labayen, investigadora principal del estudio publicado en la revista Clinical Nutrition a la agencia de noticias científicas SINC. Sin embargo, como apunta la propia científica, “en este estudio, hemos comprobado que eso no es así”. Para llegar a esta conclusión los investigadores analizaron la grasa abdominal de 224 adolescentes mediante absorciometría dual de rayos X así como la actividad física y los hábitos dietéticos. Analizando los datos comprobaron que las dietas con mucha grasa, incluso cuando el aporte calórico total no era más alto, incrementaban el riesgo de obesidad.
Así pues, como apunta la propia Labayen, doctora en Biología y profesora titular de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la UPV “a pesar de que normalmente la actividad física es un factor de prevención, en este caso en particular, no consigue contrarrestarlo. Estos resultados apuntan al aporte graso de la dieta como un factor clave de riesgo de adiposidad abdominal en los adolescentes e independiente de la actividad física”. Ustedes dirán: "Ah, ese es otro estudio"; yo les recuerdo que el alcohol se metaboliza igual que un alimento (ver artículo anterior).
Me dirán algunas: "Yo conozco chicas que llevan años bebiendo barriles de cerveza o alcohol y no tienen panza". La respuesta es sencilla, son de las pocas chicas con metabolismo privilegiado (representan menos del 10% de la población); y otras que llevan a cabo peligrosas prácticas.

FUENTE: http://www.muyinteresante.es

NOCIVIDAD DEL ALCOHOL

Anteriormente había abordado la relación alcohol-celulitis, debido al elevado consumo de licor por parte de las chicas en esta ocasión presento un enfoque minucioso y científico de cómo afecta al organismo el ron y la cerveza.  Chicas, la panza de cerveza es muy, pero muy difícil de disminuir. Las fajas reductoras acrecientan la celulitis. No cualquier ejercicio trabaja eficazmente las zonas celulíticas.
En cuanto a la relación de tabaco y celulitis, está suficientemente demostrado el efecto demoledor que tiene sobre la piel. Fumar, consumir alcohol en exceso, la cafeína, el estrés o el estreñimiento aumentan la carga corporal de sustancias oxidantes. Los radicales libres atacan generalmente al colágeno, componente principal del tejido conectivo y estructura del apoyo básico de la piel, provocando la degeneración y, por tanto, el envejecimiento prematuro.

El etanol, el componente típico en las bebidas alcohólicas, es una sustancia muy escurridiza. Desde el mismo momento en el que se deposita la bebida en la boca, una pequeña parte del etanol comienza a atravesar las mucosas hasta alcanzar el torrente sanguíneo. El resto va hasta el estómago, donde ni siquiera los ácidos gástricos logran destruirlo, entra en el intestino y pasa a la sangre a través de sus paredes. El ritmo de absorción depende de varios factores. Si el alcohol se mezcla con bebidas carbonatadas se absorbe más rápido, pero si bebés y comés al mismo tiempo, la absorción es más lenta. Lo importante es que, se haga como se haga, la mayor parte del alcohol que se ingiere acaba en la sangre. Una vez en la sangre, el alcohol se difunde por todos los lugares del organismo donde hay agua. En las grasas y en los músculos, que contienen poca agua, se acumula menos cantidad, pero en otros órganos, como en el cerebro, el nivel de alcohol aumenta notablemente. El organismo detecta el desequilibrio provocado por el alcohol e intenta eliminarlo de varias maneras. Una pequeña proporción, que no supera el 10% del total, es eliminado por tres vías diferentes: a través de los riñones (por la orina); a través de la piel (con el sudor); y una pequeña cantidad se exhala a través de los pulmones [por cierto, ésta última vía es la que utilizan los policías de tráfico para detectar el nivel de alcohol consumido por los conductores]. El 90% restante se metaboliza en el hígado, es decir, se consume como cualquier otro alimento. El alcohol es un alimento que contiene unas 7 calorías por gramo, una cantidad muy superior a la energía almacenada en los carbohidratos que tomamos en forma de harinas y pastas (éstos solamente contienen 4 cal/gr) y es ligeramente inferior al de las grasas (9 cal/gr). Como pueden deducir, no están equivocados los que dicen que el alcohol engorda.

Toxicidad del alcohol.
La bebidas alcohólicas o, más concretamente, el etanol que contienen, son tóxicas especialmente para el cerebro. Influye en el la química cerebral alterando la actividad de un ácido (GABA) que está relacionado con la inhibición. Su efecto consiste en retardar la actividad de los lóbulos frontales de manera que la persona valora en menor medida las respuestas negativas, o, dicho con otras palabras, el bebedor se vuelve más imprudente, más audaz y más hablador. Este es uno de los peligros ocultos del alcohol porque muchas personas, llevadas por ese estado de ánimo, acaban atrapados en el alcoholismo. Pero hay más inconvenientes, a nivel celular el alcohol modifica el comportamiento de las membranas de las células porque, al aumentar su concentración en el exterior, éstas intentan disminuir la concentración expulsando agua desde el interior. Como consecuencia las células se deshidratan y de ahí viene la sed típica de las resacas [goma, en Nicaragua]. Por último, el alcohol influye en el intercambio de sustancias entre las células nerviosas provocando alteraciones motoras y sensoriales de sobra conocidas por todos.

¿Cómo se elimina el exceso de alcohol en el cuerpo?

El organismo no puede eliminar el alcohol de forma inmediata, lo hace, pero a un ritmo determinado. Si una persona lo ingiere a una velocidad mayor, el alcohol se acumula en el organismo. Cada molécula de etanol que entra en el cuerpo debe experimentar una serie de cambios químicos hasta que acaba convertida en agua y dióxido de carbono. En el proceso intervienen moléculas especializadas y una de ellas, identificada con las siglas NAD, es precisamente la que pone los límites. Todos nosotros tenemos una cantidad limitada de NAD y de esa cantidad depende el ritmo al que es metabolizado el alcohol. Para hacernos una idea, el organismo de una persona de tamaño medio, trabajando a la máxima capacidad, tarda 1 hora en eliminar el alcohol contenido en 1/3 de litro de cerveza. Cuando se ingiere alcohol a un ritmo superior, como el cuerpo no es capaz de eliminarlo, éste se va acumulando y sus efectos tóxicos también. Si una persona supera ciertas cantidades la sensación de euforia pasa convertirse en somnolencia, le resulta difícil articular palabras, pierde el equilibrio y, si continúa bebiendo, puede poner en peligro su vida. Con altas cantidades de alcohol en la sangre, los centros reguladores de la respiración o del ritmo cardíaco quedan anestesiados y, como consecuencia, se puede producir un paro cardiorespiratorio. Cualquier grado de intoxicación, aunque se trate de un desliz esporádico, provoca notables alteraciones en el cuerpo. La mejor demostración son los síntomas de la "goma" (resaca): náuseas, dolor de cabeza, gastritis, sed… Estos síntomas son la mejor demostración de que se ha perturbado el normal equilibrio del cuerpo.

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS DE LA SEMANA:

2006 — 2016 DÉCIMO ANIVERSARIO

2006 — 2016 DÉCIMO ANIVERSARIO
Google
Buscar en la Web Buscar en este Sitio