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TRAGOS MODERADOS Y CORAZÓN

Hemos escuchado que los extremos son malos, que hay que buscar el punto de equilibrio; y tratándose de rones y cervezas las excusas para seguir bebiendo se adornan de lo mejor, pero el siguiente macroestudio se basa en una revisión de evidencias aportadas por más de 50 estudios que enlazaron los hábitos de bebida y la salud cardiovascular de más de 260,000 personas.

Los resultados de un polémico macroestudio en el que ha intervenido un centenar de científicos de instituciones de Europa, América, Oceanía y Asia, contradicen la creencia ampliamente extendida de que un consumo moderado de alcohol es más beneficioso para la salud cardiaca que no tomar nada de alcohol. Los nuevos resultados ponen en entredicho las conclusiones de estudios anteriores que sugerían que tomarse una copa al día promueve la salud cardiovascular.

En realidad, a juzgar por los resultados del macroestudio, presentados públicamente a través de la revista académica británica BMJ (British Medical Journal), editada por la British Medical Association (Asociación Médica Británica), reducir la cantidad de alcohol consumido, incluso para quienes beben muy poco o de forma moderada, puede mejorar la salud cardiovascular, incluyendo un riesgo menor de enfermedad cardíaca coronaria, un índice de masa corporal más bajo y una presión sanguínea inferior.
El equipo del Dr. Michael Holmes, de la Escuela Perelman de Medicina en la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, Estados Unidos, Juan Pablo Casas, de la Facultad de Epidemiología y Salud Pública en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Inglaterra, y más de cien coautores, han constatado que los individuos portadores de un gen específico que normalmente lleva a un consumo más bajo de alcohol a lo largo del tiempo, tienen, en promedio, una mejor salud cardiovascular. En concreto, los resultados muestran que las personas que consumen un 17% menos de alcohol por semana tienen en promedio un riesgo de enfermedad cardíaca coronaria un 10% menor, una tensión arterial más baja y un índice de masa corporal también más bajo. 
“Los nuevos resultados son muy importantes para nuestra comprensión de cómo afecta el alcohol a las enfermedades del corazón. Al contrario de lo que informes previos afirmaban, parece ahora que cualquier exposición al alcohol tiene un impacto negativo sobre la salud cardíaca”, argumenta el Dr. Holmes. “Durante algún tiempo, estudios observacionales han sugerido que sólo el beber mucho era perjudicial para la salud cardiovascular, y que el consumo bajo podía incluso ser beneficioso. Esto ha llevado a algunas personas a beber moderadamente basándose en la creencia de que ello disminuiría su riesgo de enfermedad cardiaca. Sin embargo, lo que estamos viendo con este nuevo estudio es que un menor consumo de alcohol, incluso para quienes lo beben en cantidades moderadas o muy bajas, puede suponer una salud cardiovascular mejor”.
En el nuevo estudio, los investigadores examinaron la salud cardiovascular de individuos que poseen una variante genética del gen “alcohol deshidrogenasa 1B”, que se sabe hace descomponerse al alcohol a un ritmo más rápido. Esta rápida descomposición causa síntomas molestos, incluyendo náuseas y enrojecimiento facial, y ha propiciado menores niveles de consumo de alcohol con el tiempo. Usando este marcador genético como indicador razonablemente fiable de un consumo más bajo de alcohol, el equipo de investigación pudo identificar las conexiones entre estas personas y una mejor salud cardiovascular.
Fuente: http://www.bmj.com/content/349/bmj.g4164

OTROS DATOS

* Un consumo moderado de alcohol durante el embarazo puede reducir la inteligencia del bebé. Un gran consumo materno de alcohol durante el embarazo tiene efectos muy nocivos para el feto. Pero incluso cantidades discretas de alcohol pueden perjudicar la inteligencia futura del niño o niña. Basta con beber uno o dos vasitos de vino a la semana durante el embarazo para que el alcohol consumido pueda influir de manera negativa en el coeficiente (o cociente) intelectual del hijo o hija. Ésta es la inquietante conclusión a la que se ha llegado en un nuevo estudio dirigido por investigadores de las universidades de Oxford y Bristol en el Reino Unido. En ese estudio participaron más de 4,000 mujeres.
* Alrededor de un 10% de cánceres en los hombres y un 3% en las mujeres, está causado, al menos en buena parte de Europa Occidental, por el consumo actual y pasado de alcohol, según los resultados de un impactante estudio que se ha dado a conocer en la revista de la British Medical Association  (Asociación Médica Británica).
* El alcohol incrementa el riesgo de hipoglucemias graves. Las bebidas alcohólicas tienden a bajar los niveles de glucosa en sangre (hipoglucemiante) en cualquier persona, pero si se consumen hipoglucemiantes pueden acarrear graves daños a la salud.
Según las palabras de un especialista: “Hay que ver el alcohol como lo que es, una droga psicoactiva, y lo aconsejable es evitarlo sobre todo en gente joven, que tiende a metabolizar esta sustancia de manera más lenta, lo que traerá repercusiones incluso con cantidades ínfimas de bebida”.

EJERCICIOS Y CIENCIA

Dada la situación pandémica de la obesidad deseo compartir este artículo que compendia diversos resultados del método científico aplicado al ejercicio, con el objetivo de estimular la práctica de cualquier actividad física en tu casa, trabajo o centro educativo.

La actividad física moderada durante al menos ½ hora durante 5 días a la semana, o el ejercicio intenso durante al menos 20 minutos realizado 3 veces por semana, reducen un 31% el riesgo de mortalidad. Mantenerse activo es útil para prevenir hasta quince enfermedades, entre ellas la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular, la hipertensión, los cánceres de colon y mama, la diabetes mellitus tipo II, el síndrome metabólico o la depresión.
La incidencia de enfermedad cardiovascular baja un 33% entre quienes practican una actividad moderada 5 días por semana, según una revisión con cerca de 726,000 participantes y un seguimiento de 14 años. "Algunos estudios muestran que incluso una actividad más ligera puede reducir el riesgo cardiovascular. Caminar 1 hora semanal redujo un 50% el riesgo de enfermedad coronaria y 1 sola sesión semanal de ejercicio intenso redujo la mortalidad cardiovascular un 39% en hombres y un 51% en mujeres", apuntan los autores. A esto se suma que el riesgo de accidente cerebrovascular disminuye un 31% con el ejercicio moderado, según una revisión con casi 480,000 participantes seguidos durante 13 años. 
En relación al cáncer, en una revisión con 1.4 millones de pacientes seguidos durante 10 años, se observó una reducción del 30% en la incidencia del cáncer de colon dentro del grupo más activo. 
Otra revisión, esta vez sobre 1.8 millones de pacientes seguidas durante 10 años, se observó una reducción de la incidencia del cáncer de mama del 20% al 40% en el grupo que más ejercicio practicaba.
Por otra parte, el ejercicio logró una reducción del 42% en la incidencia de diabetes tipo II en una revisión sistemática de 624,000 pacientes seguidos durante unos 9 años. 
También es útil para prevenir el síndrome metabólico y el ejercicio moderado ayuda a mantener el peso, no tanto a perderlo. De la misma forma, la actividad física moderada reduce la prevalencia de osteoporosis y en un 17% la incidencia de fracturas. Además, el ejercicio reduce el riesgo de demencia y deterioro cognitivo en mayores de 65 años. Asimismo, cualquier forma de actividad física diaria reduce un 41% el riesgo de padecer trastornos psicológicos, según una revisión de 19,800 pacientes.
El estudio fue realizado por el Hospital Transfronterizo de Puigcerdá y la Facultad de Medicina de la Universidad de Girona, publicado en 'Medicina Clínica' y fruto de una revisión sistemática de cerca de 1.5 millón de individuos seguidos durante unos 11 años.
OTROS DATOS:
— Las personas que hacen ejercicio durante 15 minutos al día o 92 minutos a la semana, amplían su esperanza de vida tres años en comparación con las personas que son inactivas.
— Diez minutos de ejercicio intenso son suficientes para producir cambios metabólicos que pueden durar al menos una hora.
— Lo mejor contra la diabetes y las cardiopatías es el ejercicio breve e intenso durante sólo un par de minutos. 4 sprints de 30 segundos en una bicicleta estática repetidos 3 veces a la semana, podría reducir dramáticamente el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades del corazón. El efecto se debe a que este tipo de ejercicio tiene un efecto importante en la capacidad del organismo para procesar azúcar.
— Caminar un mínimo de 10 kilómetros a la semana protege la masa cerebral y al mismo tiempo ayuda a conservar la memoria en edades avanzadas. Lean bien: no son diez cuadras ni diez metros ni una vez al año.
— Salir a la calle y ejercitarse a la luz del sol es importante para la salud ya que estimula la producción de vitamina D. Un nivel bajo de vitamina D está vinculado con una peor memoria y un menor funcionamiento cognitivo general a lo largo del tiempo. Debo aclarar que se trata de la luz solar de las primeras horas de la mañana o del crepúsculo, para evitar quemaduras.
— Hacer ejercicio físico durante no menos de 1 hora al día reduce el riesgo de contraer cáncer de mama, y esto es válido para mujeres de cualquier edad y peso, sin importar tampoco la ubicación o procedencia geográfica.
— La epigenética, es decir, la expresión del ADN en tus células de grasa varía cuando te ejercitás. Y a efectos prácticos esto se traduce en un descenso en el volumen de grasas almacenadas, además de reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades como la diabetes.
— La actividad física reorganiza el cerebro de tal modo que, ante situaciones de estrés, la respuesta de las neuronas se reduce, lo que implica que mantenemos mejor la calma. Además, tras sólo 6 semanas corriendo regularmente aumenta el número de nuevas neuronas en el hipocampo, una región cerebral que entre otras cosas ayuda a controlar la ansiedad.
— Hacer ejercicio moderadamente intenso aumenta el autocontrol gracias a que produce un incremento del flujo sanguíneo y el oxígeno que llega a la corteza prefrontal, la región del cerebro responsable de la toma de decisiones en la que, además, reside la voluntad.
 MITOS DEL EJERCICIO
1— ¿El músculo se convierte en grasa si dejas de practicar ejercicio? Falso. 
Brian Udermann, actualmente investigador en el Departamento de Ciencias del Deporte de la Universidad de Wisconsin-La Crosse (E.U), ha llegado a la conclusión de que una de las ideas equivocadas más extendidas es que cuando dejamos de hacer ejercicio el músculo se convierte en grasa. Lo que sí hace el ejercicio físico asiduo es ordenar a las células madre que se transformen en hueso en lugar de formar grasa, según sacó a relucir un reciente estudio de la Universidad McMaster. Y puesto que en la médula del hueso se forman las células sanguíneas, ejercitarnos aumenta el número de glóbulos rojos que circulan por nuestras arterias llevando oxígeno y nutrientes a todos los tejidos. Por el contrario, llevando una vida sedentaria la médula ósea se llena de grasa y es más fácil padecer anemia.
2— ¿Las mañanas son el mejor momento para hacer ejercicio porque se queman más calorías?
Según Udermann, quemamos exactamente el mismo número de calorías a las 5 de la mañana y a las 5 de la tarde; es más, el rendimiento físico suele verse reducido por la mañana porque la temperatura corporal está en su momento más bajo y los niveles de vitalidad y energía también. No obstante, algunos estudios sugieren que a esas horas sí podríamos quemar más grasa.
3— ¿Hacer deporte aumenta el apetito?
Más bien al contrario: lo reduce. Estudios recientes revelan que correr aumenta la sensibilidad a la leptina, una hormona que liberan las células grasas avisando de que ha llegado el momento de dejar de comer. Además, el ejercicio físico aumenta la cantidad de amilina en sangre, que minimiza la sensación de hambre.
4— ¿Las agujetas (dolores musculares) desaparecen bebiendo agua con azúcar? Falso.
Según explica Udermann, "las agujetas que aparecen después de hacer deporte se deben a un daño muscular a nivel microscópico, y no a la formación del ácido láctico, como mucha gente cree; por lo tanto, tampoco es cierto que desaparezcan bebiendo agua con azúcar". Según ha comprobado el investigador, solo hay dos cosas que parecen prevenir mínimamente las agujetas: los estiramientos suaves y practicar actividad física ligera tras un ejercicio intenso, por ejemplo dando un paseo.
PARA CONCLUIR:
Es de vital importancia la rehidratación del cuerpo antes, durante y tras una práctica deportiva intensa, ya que podemos llegar a exudar hasta 2 litros de sudor por hora, y si no reponemos al tiempo las reservas hídricas, se producirá un descenso del caudal de sangre y una falta de oxigenación muscular, lo que, además de mermar nuestro rendimiento, puede derivar en complicaciones como desorientación, cefaleas, taquicardia, calambres musculares, agotamiento, vómitos e incluso fiebre.

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